LOS DOS HERMANOS, DE 10 Y 14 AÑOS, MURIERON EL MARTES Y EL MIÉRCOLES.
César Díaz perdió a dos de sus ocho hijos esta semana. Su niña de 14 años murió en la madrugada del martes y su pequeño, de 10, la noche del miércoles. Ambos habrían contraído leptospirosis. La agonía por la salud de los menores comenzó el 11 de octubre, cuando la adolescente fue la primera en sentirse mal. Ardió en fiebre y convulsionó.
Llorando, a pocos metros del ataúd, César recordó el miércoles que la llevó al Hospital de Malambo, pero sólo obtuvo como respuesta que se trataba de un virus, nada grave.
Convencido de que con el acetaminofén que le recetaron su hija mejoraría, César la sacó del hospital. El sábado volvió a convulsionar. “Los médicos la veían mal y se quedaban viéndola. No le hacían análisis ni nada”.
Lo que vivió aquel sábado fue un déjà vu. La atención médica fue idéntica a la del jueves y a César le tocó regresar a casa otra vez con su hija enferma. El lunes en la mañana la menor volvió a convulsionar y corriendo, en una moto, la llevó por tercera vez al hospital. “Todo el día estuvieron mirando si se la llevaban a otro lado o no. El martes en la madrugada se me murió”.
Mientras César recordaba la agonía de su ‘angelito’, su hijo era atendido en el Hospital Cari, en Barranquilla, por tener síntomas similares. La esperanza volvía a su rostro cuando recordaba que su niño recibía atención y no era ignorado en una camilla. El dolor de César se intensificó esa misma noche, horas después de sepultar a su hija, cuando los médicos le notificaron que su hijo también había muerto.
La muerte de los dos menores es un episodio más de dolor en la vida de este hombre. En 2004 salió de Palermo, Magdalena, con su esposa y sus ocho hijos, asediado por los paramilitares. Un año después, la madre dejó el hogar y desde entonces César ha hecho de papá y mamá.
Desde el martes pasado, la Alcaldía de Malambo ha realizado jornadas de fumigación en el barrio Villa Esperanza, donde vivían los menores.
El alcalde de Malambo, Víctor Escorcia, anunció una investigación para saber en qué falló el hospital de ese municipio.
Llorando, a pocos metros del ataúd, César recordó el miércoles que la llevó al Hospital de Malambo, pero sólo obtuvo como respuesta que se trataba de un virus, nada grave.
Convencido de que con el acetaminofén que le recetaron su hija mejoraría, César la sacó del hospital. El sábado volvió a convulsionar. “Los médicos la veían mal y se quedaban viéndola. No le hacían análisis ni nada”.
Lo que vivió aquel sábado fue un déjà vu. La atención médica fue idéntica a la del jueves y a César le tocó regresar a casa otra vez con su hija enferma. El lunes en la mañana la menor volvió a convulsionar y corriendo, en una moto, la llevó por tercera vez al hospital. “Todo el día estuvieron mirando si se la llevaban a otro lado o no. El martes en la madrugada se me murió”.
Mientras César recordaba la agonía de su ‘angelito’, su hijo era atendido en el Hospital Cari, en Barranquilla, por tener síntomas similares. La esperanza volvía a su rostro cuando recordaba que su niño recibía atención y no era ignorado en una camilla. El dolor de César se intensificó esa misma noche, horas después de sepultar a su hija, cuando los médicos le notificaron que su hijo también había muerto.
La muerte de los dos menores es un episodio más de dolor en la vida de este hombre. En 2004 salió de Palermo, Magdalena, con su esposa y sus ocho hijos, asediado por los paramilitares. Un año después, la madre dejó el hogar y desde entonces César ha hecho de papá y mamá.
Primera prueba es positiva por leptospira
David Peláez, secretario de Salud del Atlántico, dijo que las primeras muestras tomadas del cuerpo de la adolescente dieron positivo en una prueba de leptospira.Desde el martes pasado, la Alcaldía de Malambo ha realizado jornadas de fumigación en el barrio Villa Esperanza, donde vivían los menores.
El alcalde de Malambo, Víctor Escorcia, anunció una investigación para saber en qué falló el hospital de ese municipio.
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